Recreación artística con Booder
Asistí al nuevo espectáculo de Booder en el Théâtre Jean-Alary de Carcassonne. Al final de la función, tras la tradicional foto de grupo con todos los niños, Booder vio mi cuadro a mis pies. Cuando le pregunté si podía autografiarlo, me dijo que era magnífico y me pidió que se lo diera para mostrárselo a todo el público. Luego lo levantó frente al público... y oí exclamaciones de asombro, aplausos y reacciones de sorpresa en todo el teatro. Un verdadero momento de innovación artística, compartido espontáneamente con el público. Mirando el cuadro con humor, incluso bromeó: « ¡Mi nariz es demasiado pequeña! ». Un momento divertido, auténtico y memorable: una auténtica lección de buen humor, cortesía de Booder.